Dentro del bellísimo arte de versificar, prefiero la poesía clásica, ésa que te permite enfrentarte a los sonetos, tercetos encadenados; letrillas, romances, verso blanco, tan bonito cuando va bien medido y acentuado; redondillas, etc. etc. Es decir, ensalzar a los inolvidables Lope de Vega, Góngora; Quevedo, Miguel Hernández...
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